Juan Trejo también escribe para que lo quieran

Óscar es un joven que enfrenta la muerte de su madre y, además, quiere reconstruir su historia familiar para encontrar sus raíces.

En su investigación descubre que otros miembros de su familia (su padre y su abuelo) compartieron una obsesión: la construcción de un artefacto que se adelante al futuro.

Juan Trejo (Barcelona, 1970) imaginó esta historia y obtuvo por ella el Premio Tusquets de Novela en 2014. El autor de La máquina del porvenir está en Monterrey para impartir un taller de escritura y para dar a conocer su obra dentro de las actividades estelares de la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2015.

La presentación será este jueves a las 16:30 horas en el Café Literario de Colegio Civil (ubicado en el segundo nivel del recinto). La escritora Gabriela Riveros acompañará al autor. Antes, el también maestro, traductor y crítico, charló vía telefónica con La Rocka sobre su libro y el premio que obtuvo.

La máquina del porvenirCon tus palabras, ¿qué es “La máquina del porvenir”?
Es una novela que tiene una primera lectura, digamos, de aventura, y que esconde una búsqueda personal. Es la búsqueda de un personaje, Óscar, a través del tiempo, para buscar referencias de su familia, de su padre y de su abuelo a los que apenas conoció. Y tiene que recurrir a ellos en el momento en que muere su madre porque se da cuenta que no tiene una base sólida sobre la cual seguir existiendo. Esa búsqueda entraña una serie de aventuras y de viajes a lo largo del planeta. Como trasfondo hay una reflexión sobre el hecho de contar, sobre las posibilidades de la memoria y sobre la imaginación como camino del conocimiento.

En su búsqueda Óscar pasa por México. ¿Habías estado aquí antes de tu visita a la FIL de Guadalajara en 2014 o cómo ambientaste esa travesía?
Antes de estar en Guadalajara nunca había tenido la suerte de estar en México. Siempre ha sido un país que me ha atraído mucho, he sentido una extraña vinculación afectiva. He leído a algunos cuantos autores mexicanos, he visto películas… Me documenté bastante porque quería que el personaje pasara por aquí por varias razones, no sólo por el DF, pasa por el desierto de Sonora y por otros lugares que para mí y para el personaje son importantes, son significativos.


¿Qué te llevó a escribir la novela? El protagonista acaba de perder a su madre, ¿pasaste por una pérdida similar? Esta idea de tener una máquina del tiempo, además, es una fantasía que muchos hemos tenido…
No es una novela autobiográfica. El protagonista y yo compartimos algunas referencias culturales; hemos visto las mismas películas y leído los mismos libros, pero no tiene una base estrictamente personal. Más allá de que yo con mi padre he tenido mucha relación o con mi abuelo o mis bisabuelos (apenas sé algo de ellos). No era estrictamente una fantasía personal, es un poco el camino que me empujó a llevar la historia de este personaje. La necesidad de ir atrás en el tiempo, precisamente para poder tener un futuro; es un poco lo que plantea la historia de este personaje.

¿Y ese futuro, dentro de la novela y en lo personal, cómo lo ves, con optimismo o pesimismo?
Esta novela tiene algo de reivindicación o de declaración de intenciones ya un poco en el título “porvenir”. Vivimos en una época en la que parece que no hay futuro, que vivimos en el fin de los tiempos, en el apocalipsis. Y de algún modo con la novela lo que se pretende decir es ‘¿por qué no soñar de nuevo con el futuro?, ¿por qué no soñar en un tiempo por venir que sea positivo?, ¿por qué tiene que ser oscuro?’. De hecho, el protagonista lo que descubre es que las cosas son aquello que cuentas de ellas. Y si lo puedes hacer con el pasado por qué no vamos a podernos contar una buena versión del tiempo por venir.

Almudena Grandes, jurado del premio, destacó el humor en la novela. ¿Surgió de forma natural o es un ingrediente que añadiste?
No busqué el ingrediente. Esta historia fue saliendo tal y como pedía salir por sí misma. Y hay momentos de humor porque hay momentos de humor en cualquier vida y en cualquier reconstrucción, por triste u oscura que sea, siempre hay algún punto de ironía o algo que no encaja y que realmente hace reír. En general, el humor ayuda precisamente a poder sobrellevar todos esos avatares a veces no muy agradables de la vida de uno.

El libro ha despertado opiniones encontradas. Me tocó leer la reseña en El Pais (que no es poca cosa), donde no salía bien librada. Pero otras, como la del escritor y crítico Vicente Luis Mora, eran elogiosas. ¿Qué lectura le das a estas reacciones tan a los extremos?
Una vez que tú das tu obra a la lectura pública, hay un punto en el que ya no te pertenece, tú eres un lector más. O sea, todas las lecturas son lícitas. Es verdad que hay cosas que te gusta más leer que otras, pero cualquier lector puede decir lo que crea conveniente. Yo también he ejercido la crítica literaria, está bien ver que las cosas se argumentan, no sólo que se expresan halagos o rechazos, sino que esos rechazos o halagos estén argumentados, que es lo que al lector de esas críticas le puede interesar. Cualquiera que lea el libro está en su derecho de decir lo que le parezca oportuno y en ese sentido, un autor y yo en concreto tiene que aceptar lo que digan.

¿Qué significa ganar el Premio Tusquets, más allá del estímulo económico (20,000 euros, alrededor de 325,000 pesos), que debe ser bienvenido?
En primer lugar, una ilusión muy grande por verse uno reconocido a través de un premio de prestigio literario. Obviamente el dinero está muy bien, pero uno sabe que es un premio a la calidad literaria. Es bueno sentirse halagado a ese nivel. Por otro lado, es muy estimulante ver la repercusión que tiene un premio así. No sólo en España, sino en Latinoamérica. Me ha permitido venir a México, voy a ir a Bogotá a la Feria del Libro, gracias a este premio que da una muy agradable visibilidad como autor.

¿Lo imaginabas así al momento de meter tu trabajo en un sobre para el concurso?
Hombre, yo cuando me presenté al Premio no soñaba con ganarlo. Obviamente te presentas con la esperanza. El hecho de que la editorial Tusquets (que yo siempre he admirado) pudiera leer el libro ya me parecía un premio. Después, todo lo que ha venido en verdad que ha sido una agradable sorpresa. Tiene algo un tanto farragoso, tener que atender muchas entrevistas y tal, pero los autores escribimos y publicamos con esta intención de que se nos vea y de que nuestro trabajo interese. Y en ese sentido, todo el trabajo que ha podido dar la promoción del libro es absolutamente bienvenido.

Escribo para que me quieran, dijo García Márquez. Estarás de acuerdo…
Por supuesto que sí. Uno lo hace todo en la vida para que lo quieran (ríe). O sea que escribir también. Y si puede llegar a mucha gente y al menos una poca de esa gente te puede querer un poquito, pues misión cumplida, absolutamente.
Un viaje con premio
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